Soy de esas personas que hablan aceleradas, que les gusta inventar para crear su propia obra, que siempre están haciendo algo, que guardan una historia que contar y que siempre tienen algo por lo que luchar. Y aquí te cuento mi historia. El día que David venció a Goliat.

Era un 17 Mayo del año 2015. El equipo aún estaba saboreando y asimilando la victoria de semifinales. Andábamos lejos de nuestra afición y familiares, los nervios a flor de piel, las ganas por salir al campo, minuto 94, pii pii piiiiii, final del partido, CAMPEONAS DE LA COPA DE SU MAJESTAD LA REINA. Pero que rápido se resume todo y cuánto cuesta llegar hasta ahí, ¿no?

Nuestro objetivo se cumplió el día que nos clasificamos como el último equipo que cerraba la clasificación para disputar la Copa de la Reina. A partir de ahí, te cuento el secreto. El grupo comenzó a combatir cada partido como si del último se tratase, porque en teoría así debía ser, éramos la cenicienta de la competición. Pero a nosotras nos gustaba más la práctica que la teoría. Rompimos con las estadísticas, para ganar nuestro primer partido.

Nos dirigíamos a Melilla a jugar la fase final. No lo podíamos creer pero allí estábamos.

Dicen que no se puede disfrutar aquello que no estamos dispuestos a perder y nosotras estábamos dispuestas y expuestas a perderlo todo intentado lograr algo grande en lo que nos apasionaba, el fútbol. Lo conseguimos!!!, conseguimos derrotar al gigante y plantarnos en la gran final.

Estábamos en una nube, teníamos la jornada libre antes del gran partido. Yo creo que Melilla nunca ha estado tan bonita como aquel maravilloso día. Visitamos cada rincón de la ciudad, echábamos fotos, reíamos, comíamos, recordábamos el partido anterior y ¿por la noche?… por la noche, soñábamos. Sabíamos que el final sería la suma de lo existente (éramos finalistas) más lo imaginable (¿y si ganamos?).

Que cierto es que la gente apasionada duerme poco. Todo amante, o madruga, o trasnocha, así que te puedes imaginas lo que yo dormí esa noche…

Llego el gran día, teníamos claro que la victoria sería una consecuencia que no estaba en nuestra mano. De algo que si lo estaba: el esfuerzo, el sacrificio, el empeño y el corazón. Sabíamos que de nuevo andábamos expuestas a perder, a no conseguir algo de lo que estábamos tan cerca, y que seguramente, ninguna de nosotras volveríamos a encontrarnos en esa situación.

Fue entonces cuando nos dedicamos a emplear más fuerza en ganar que en no perder, siendo esa filosofía la que nos hizo engrandecernos como equipo ese maravilloso 17 de Mayo. ¡GANAMOS!

A veces, aún escucho decir: la suerte que tuvo ese equipo cuando ganó la Copa de la Reina. Entonces es cuando yo les miro, guardo silencio, sonrío y pienso, lo que no sabéis es que la suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y se fusionan.

… ¿Y si se repite? Soñar tan alto que dé hasta vértigo. Recuerda que al principio te dije que siempre tengo algo por lo que luchar.

 

Patri Gavira

Futbolista UDG Tenerife

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies